​La Libertad de Pensamiento es más importante que la Libertad de Expresión

​La Libertad de Pensamiento es más importante que la Libertad de Expresión En los tiempos que corren, en este difícil y complejo 2011, es importante recordar que la Libertad de Pensamiento es más importante que la Libertad de Expresión.
No todo aquello que uno piensa puede expresarlo siempre y en todo momento. Sería una temeridad. Pero, aunque no sea prudente expresarlo inmediatamente, puede hacerse con posterioridad por medio de artículos, posts, libros, tuits, tertulias… o cuando alguien pida una opinión.
Quizás es uno de los motivos que me ha impulsado a compartir mi vida en un blog público. Me siento tan limitado como la mayoría de ciudadanos. Yo mismo me he autolimitado. Ante esta sociedad que ha sustituido los valores por los intereses quiero mantener mi libertad de pensamiento por encima de todo. E invito a todos a hacer lo mismo. Libertad de Pensamiento es más importante que la Libertad de Expresión En los tiempos que corren, en este difícil y complejo 2016


, es importante recordar que la Libertad de Pensamiento es más importante que la Libertad de Expresión.
No todo aquello que uno piensa puede expresarlo siempre y en todo momento. Sería una temeridad. Pero, aunque no sea prudente expresarlo inmediatamente, puede hacerse con posterioridad por medio de artículos, posts, libros, tuits, tertulias… o cuando alguien pida una opinión.
Quizás es uno de los motivos que me ha impulsado a compartir mi vida en un blog público. Me siento tan limitado como la mayoría de ciudadanos. Yo mismo me he autolimitado. Ante esta sociedad que ha sustituido los valores por los intereses quiero mantener mi libertad de pensamiento por encima de todo. E invito a todos a hacer lo mismo.

Los hombres pueden tener dificultad para establecer contacto visual en el consultorio así como cercanía física con el terapeuta y revelar cosas dolorosas.. caminar a su lado, puede ayudarlos a sentirse menos vulnerables

La Terapia en Movimiento surge de combinar el ejercicio con los modelos de psicoterapia tradicional. Mientras que el ejercicio por si mismo, ha sido reconocido como una de las mejores estrategias para liberar el estrés así como prevenir los síntomas asociados a éste, y diversos estudios han referido la relación que existe entre la práctica del ejercicio y la mejora del estado de ánimo, la Terapia en Movimiento añade a dichos beneficios, los derivados de la relación terapéutica. Se denomina también Terapia de ejercicio o Terapia “de caminar y hablar” (walk-talk therapy).

 

En qué consiste

La Terapia en Movimiento consiste en caminar o realizar otras formas de ejercicio moderado acompañado del terapeuta mientras conversan. Caminar, ayuda a romper las barreras y comprometer al cliente en los tópicos difíciles de la conversación, haciendo de ésta una modalidad altamente terapéutica y catártica.

Tomando en cuenta además los hábitos sedentarios de la mayoría de las personas, laTerapia en Movimiento surge como una alternativa para que el terapeuta comprometa a sus clientes en hábitos saludables que mejoren su salud en general.

En algunos casos, por ejemplo al trabajar con adolescentes, estos se sienten mucho más relajados y las sesiones son más productivas, dice una experta, quien alude también al “poder sanador de la naturaleza”:

Muchos pacientes consideran también la asociación entre estar al aire libre y estar divirtiéndose o de vacaciones.. caminar en un jardín, escuchar el sonido de los animales, tener que evitar una piedra en el camino y comprometerse en una experiencia multisensorial, hace que los pacientes se vuelvan más conversadores y se relajen.

 

La experiencia para algunos de ellos, resulta sumamente atractiva:

Me permite abrirme mucho más que si estuviera sentada en un cuarto mirando a alguien

 

De acuerdo a algunos especialistas quienes llevan utilizando este modelo por varias décadas, la Terapia en Movimiento puede también ser útil para personas que se sienten atrapadas en una relación o trabajo, aquellas que sufren de violencia doméstica y también los pacientes varones:

Los hombres pueden tener dificultad para establecer contacto visual en el consultorio así como cercanía física con el terapeuta y revelar cosas dolorosas.. caminar a su lado, puede ayudarlos a sentirse menos vulnerables

 

BENEFICIOS

 

Algunos de los beneficios de esta modalidad son:

  1. Estimula tanto al cliente como al terapeuta a permanecer alerta y creativo en el proceso de solución de problemas
  2. El escenario cambia, lo cual introduce variedad en la experiencia
  3. Hay menor interacción cara a cara en comparación a una psicoterapia tradicional, lo cual permite al terapeuta hacer preguntas difíciles o confrontaciones sin la presión del contacto visual.
  4. De igual manera, si el cliente tiene dificultad para formular respuestas, tiene la opción de “buscar” un punto en el escenario para enfocarse y proporcionar una respuesta más espontánea
  5. Ejercitarse puede ser benéfico para personas que sufren una gran variedad de padecimientos tanto mentales como físicos, excepto en aquellos casos que pudiera estar contraindicado.
  6. La actividad física moderada es usualmente segura, y disfrutar la actividad es más importante que su intensidad o vigor.
  7. Los efectos metabólicos del ejercicio pueden coadyuvar a la ‘catarsis’ psicológica haciendo que las situaciones traumáticas surjan más libremente y puedan ser procesadas en terapia. Adicionalmente, con el ejercicio se liberan sustancias químicas muy importantes, tales como las endorfinas (placer), la dopamina (motivación) y la serotonina (felicidad).
  8. Tantos los profesionales de salud como investigadores han documentado los beneficios del ejercicio, para contrarrestar y prevenir los síntomas del estrés, la depresión y la ansiedad.
  9. Este tipo de terapia beneficia también a pacientes con baja autoestima, trastornos de la alimentación, imagen corporal negativa e incluso dolor crónico.
  10. Menor inhibición y mayor contacto con los sentimientos inmediatos, sin mediación de la conciencia.

 

Cabe señalar que el objetivo de la Terapia en Movimiento no es llevar a los clientes a sus límites, en lugar de ello, el terapeuta invita a sus pacientes a disfrutar de la experiencia, a tal grado que, como señala otra experta…

Sabes cuánto le cuesta el estrés a tu organización?

La idea de que el estrés es bueno para la productividad se contradice con los números rojos en las organizaciones que muestran una realidad distinta: el estrés laboral incrementa de manera importante, los costos asociados a distintos indicadores de desempeño en la organización y reduce la productividad y rentabilidad de la misma.

Los Costos

De acuerdo a Ravi Tangri, autor del libro Stress Costs Stress Cures, los costos del estrés se traducen en los siguientes:

  • 19% de ausentismo
  • 40% de la rotación
  • 55% del costo de los programas de asistencia al empleado (o más)
  • 30% del costo de la incapacidad de corto y largo plazo
  • 10% del costo del programa farmacéutico destinado a medicamentos psiquiátricos
  • el 100% (costo total) de las quejas y demandas por estrés laboral

Los datos anteriores son calculados de manera “conservadora”, lo cual implica que pudieran ser mayores. Otra fuente refiere que el presentismo, fenómeno de estar “de cuerpo presente” es hasta 7.5 veces más costoso que el ausentismo.

Los costos asociados a la violencia en el lugar de trabajo, los cuales incluyen el mobbing o acoso laboral, así como el acoso sexual, racial, etc. y los planes de cobertura en caso de discapacidad por enfermedades asociadas al estrés no están incluidos.

 

A quienes afecta

El estrés por lo general tiene más impacto, dice Tangri “en los trabajadores de cuello blanco (profesionales asalariados), empleados de bajo rango en la jerarquía organizacional, el sector de servicios y en las mujeres. “Los pequeños estresores diarios son por lo general los más dañinos”. Con cada evento estresante se metabolizan alrededor de 1,400 reacciones químicas en nuestro cuerpo. algunas de las cuales se mantienen por horas después de ocurrido el evento.

 

Cómo afecta su conducta

Las personas afectadas por el estrés:

  • Fuman más
  • Comen más
  • Consumen más alcohol y tienen más problemas relacionados con el consumo de drogas
  • Están menos motivados
  • Tienen más problemas con sus compañeros de trabajo
  • Se enferman más que sus contrapartes

 

Cómo afecta su salud

Algunos efectos asociados al estrés son:

  • Debilitamiento del sistema inmune
  • Incremento de enfermedades infecciosas
  • Enfermedades respiratorias crónicas
  • Hipertensión
  • Enfermedades cardiovasculares
  • Obesidad
  • Enfermedades Gastrointestinales
  • Depresión

entre otras

 

El poder personal

De todas las posibles causas hay una que predice el grado en que la persona podrá manejar el estrés de manera efectiva y mantenerse saludable, y es su sentido de PODER PERSONAL. Este tiene que ver con el saberse con los recursos y habilidades para manejar las situaciones y retos que se presentan, y es lo opuesto a la impotencia.

 

Entre mayor sea el PODER PERSONAL, mayor será la habilidad para lidiar efectivamente con las situaciones estresantes y mayor será la oportunidad de mantenerse sano. En sentido inverso, entre menor sea este PODER PERSONAL (y mayor el sentido de impotencia), serán mayores las posibilidades de enfermarse como resultado del estrés.

 

Cultivar este PODER PERSONAL en quienes trabajan en las organizaciones es clave para reducir el estrés y mejorar la productividad.

 

 

 

 

Muchos confunden el amor pasional con el amor romántico. Pero la obsesión los separa. (Amigos con derecho: ¿nueva variante de relación de pareja?

Existe en las redes sociales la propuesta de instaurar el 19 de julio, como el día del amigo con privilegios, como una forma de celebrar aquel tipo de relación que trasciende la amistad sin un interés sexual pero sin llegar al noviazgo. Muchas personas hoy día prefieren ser amigos con privilegios o derecho a roce, a intimidad o relaciones sexuales. Esta denominación se usa cada vez más convirtiéndose en moda.

amigos derecho

Amistad y sexo, dos palabras que se vinculan a este término de reciente uso, para denominar un tipo de relaciones esporádicas, donde predomina el buen trato y  cuyo fin es mantener relaciones sexuales, sin promesas futuras.

¿Cuáles son las reglas?

  • no enamorarse
  • no celarse
  • no hacer pública la relación
  • no exigirle nada a la otra persona
  • no verse con demasiada frecuencia
  • cierta disponibilidad
  • tener un sexo lo más desprejuiciado posible

De manera que el único sentimiento que se admite es el de simpatía. Si llegara a surgir algo más, la relación deja de tener sentido. Las tres cuartas partes de los amigos con privilegios nunca han sobrepasado más de un año de encuentros esporádicos. La mayoría de los amigos con derecho lo consideran como algo positivo en sus vidas y muchas veces continúan siendo amigos, después que el sexo acaba.

Este tipo de relación tiene menos connotación afectiva que un noviazgo y por lo tanto menos obligaciones, responsabilidades y expectativas. Los participantes están conscientes del tipo de relación que llevan, lo cual no garantiza que quede excluida la posibilidad de enamorarse o de esperar algo más.

¿Solo los jóvenes?

Aunque comenzó a verse comúnmente este tipo de relación entre adolescentes y jóvenes menores de 25 años, hoy día son cada vez más los adultos, incluso de la tercera edad, que ven en la amistad con derecho una manera de evadir el compromiso afectivo con una pareja estable. Estas personas han estado casados o con una pareja estable al menos una vez.

Están convencidos de que es mejor vivir solos y de que nada es más importante que la independencia y la libertad, pues se consideran autosuficientes. Generalmente esta manera de pensar en los adultos es fruto del fracaso amoroso con una o varias parejas anteriores.

No importa el nivel de instrucción ni el estatus social o procedencia geográfica de quien prefiere mantener este tipo de relación, aunque existen algunas diferencias entre las personas de la ciudad y las zonas rurales. Por ejemplo, las mujeres de la ciudad valoran más positivamente esta relación, aludiendo la necesidad de libertad para desarrollarse profesional y personalmente. Los varones del medio rural lo ven como un medio de reafirmar su masculinidad, al tener la libertad de tener varias relaciones simultáneamente, a diferencia del hombre de la ciudad que no excluye la posibilidad de llegar a algo serio con una persona en específico. En el caso de los adolescentes, los varones valoran positivamente esta variante, mientras que las chicas prefieren una relación de noviazgo, pues su entorno las puede valorar como “mujer fácil”.

Este tipo de relación se puede dar por igual entre personas con orientación heterosexual u homosexual.

Los lugares que son propicios para encontrar estos amigos pueden ser el trabajo, la escuela, actividades comunes, como el gimnasio o una fiesta, el Facebook y los foros de internet principalmente.

Juego de adultos

Como hemos visto, este tipo de relación es considerada como un juego, donde ambos respetan reglas y se divierten.

Algo común entre las personas que juegan a la “pareja a medias” es  el  temor a que la otra persona los perciba como una relación estable o formal, por el compromiso o la responsabilidad que implica tener que compartir propósitos, convivencia o gastos. También el temor a ser controlado, dominado y celado. Otros sienten el temor a ser víctimas de traiciones e infidelidades. Algunos se van por la tangente de vivir el momento presente y no pensar en el mañana.

¿Noviazgo y matrimonio en crisis?

Nos llama la atención el hecho de que el matrimonio del siglo XXI está atravesando una crisis como institución, donde existe una alta tasa de divorcios, produciéndose la crianza de los hijos sin la presencia de ambos padres.

Desde niños se exponen a la creencia que el matrimonio genera infelicidad, que impide la autorrealización y la libre expresión. La falta de tolerancia y de comprensión en los roles de cada género, afecta hoy día seriamente la convivencia. Lamentablemente este discurso de libertad e independencia se proclama ampliamente por las instituciones, medios de difusión y hasta la propia familia.

Si los adultos se llevan tan mal, mejor permanecer siendo “niños”, lo cual refleja estados de carencia afectiva: “es mejor no pedir, antes que se me vaya a negar”. Temor a crecer, porque el mundo adulto con tantas responsabilidades y obligaciones se ve muy hostil. Temor a tener hijos que puedan resultar tan infelices y desprotegidos como ellos se sintieron.  Temor a la frustración y al fracaso.

¿Es preferible tener amigos con derecho?

Este nuevo modelo de relación nos remonta a los orígenes de la humanidad, donde no prevalecían códigos morales o religiosos a la hora de buscar tener relaciones sexuales, aunque con la diferencia de que hoy día no se busca el apareamiento con fines reproductivos, sino solo del placer erótico.

Esta forma de asepsia emocional es una manera de racionalizar los temores relacionados con la necesidad de aceptación y seguridad, lo cual a la larga puede generar desconfianza y falta de autenticidad. Es otra de las maneras de vivir en un mundo virtual, tan socorrido en nuestros días.

¿Puede el amor resultar vencedor?

No pretendemos juzgar la amistad con derecho a sexo como algo malo. Si alguien hace uso de esto es porque lo necesita. Lo importante es saber qué hay detrás de esta necesidad. Queremos que se detenga un momento a meditar.  Probablemente su inconsciente albergue ciertas heridas que aún no ha logrado curar. Recuerde que aquello que rechazamos siempre oculta un miedo a aceptarlo y que los miedos tienden a limitar nuestra vida.

Esas limitaciones pueden hacer que usted se pierda el gusto por compartir metas, objetivos, intereses. Esto requiere un proceso de preparación, de autoconocimiento, aceptación y perfeccionamiento.  El respeto y la aceptación por el otro es un signo de madurez emocional.

Quien ha hecho el sexo con amor, ha sentido brotar de sí una energía desconocida que le permite crear y compartir lo creado.  Buscar el apoyo de otro cuando no podemos hacer algo solos demuestra sensatez y humildad. Querer ayudar a alguien es muestra de compasión. Eso solo es posible lograrlo albergando ese sentimiento llamado amor, que trasciende el efímero enamoramiento.

Trabajemos en nuestro crecimiento espiritual y no necesitaremos de mecanismos de defensa que nos alejan de nuestra esencia. La verdadera libertad es no tener miedo a compartir. Solo quien esté preparado, podrá tomar lo mejor de nosotros. La selección de la persona indicada se producirá de manera consciente

¿Prefieres tener razón a ser feliz? Ya sabemos que una pareja es cosa de dos. Qué él podría tomar también la iniciativa y tratarte mejor. Todo eso es cierto, también lo es que sólo puedes cambiar aquellas cosas que dependen de ti. “NO ESTÁ TODO PERDIDO”. CONSEJOS PARA MEJORAR TU RELACIÓN DE PAREJA

Este artículo de autoayuda está dirigido a mujeres que desearían hacer

una terapia de pareja, pero sus parejas no quieren oir hablar de un psicólogo.

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Las personas son lo que son, no lo que a nosotros nos gustaría que fueran. Acéptalo de una vez. A lo mejor él no querrá asistir a ninguna terapia, ni leer ese libro que a ti te pareció tan interesante y que crees os podría ayudar en vuestra relación de pareja, quizás no va a reconocer que tiene un problema, y mucho menos intentar un cambio. Probablemente no es que no quiera, todo el mundo quiere ser feliz y sentirse amado. Quizás no sepa hacerlo mejor, no crea que puede hacerse mejor o no esté preparado para tomar decisiones o intentar un cambio.

¿Prefieres tener razón a ser feliz? Ya sabemos que una pareja es cosa de dos. Qué él podría tomar también la iniciativa y tratarte mejor. Todo eso es cierto, también lo es que sólo puedes cambiar aquellas cosas que dependen de ti.

Si estás dispuesta a no quedarte de brazos cruzados, esperando a que la vida, el tiempo, la suerte o los demás te resuelvan la vida, haz algo ya.

RECUERDA:

1. Si tú no estás bien, nada lo estará.

La dedicación y falta de tiempo por el trabajo, el niño, la casa, las discusiones, etc. es objetivo. Tu actitud hacia esa circunstancia y todo lo que piensas y sientes es subjetivo, y ahí puedes intervenir desde ahora mismo.

Tienes que estar bien contigo misma, serenarte, despojarte de los sentimientos de culpa, ser capaz de recuperar tu independencia emocional y perder el miedo a estar sola contigo misma. Tienes que desear estar con él, pero no necesitar estar con él. Tienes que perder el miedo a perderlo.

“Quizás os parezca raro pero el primer paso está en comprender lo que sucede en vuestra relación y la única manera de conseguirlo esmirando dentro de vosotros mismos.
Si tenéis el valor de permanecer solos con vosotros mismos, os daréis cuenta que cada día seréis más fuertes para abordar vuestros problemas, de esta forma os sentiréis libres y capaces de pasar a la acción.
Una vez superado el miedo a la soledad, abandonareis todo resentimiento hacia el otro, porque seréis independientes. Apenas lo hagáis, os daréis cuenta que la infelicidad y la insatisfacción que sentíais desaparecen.
Probad y experimentad el perdón, intentad dar más bien que esperar a recibir, tened paciencia y sed constantes, y os sorprenderéis transformados. ¡Mejoraréis!

(Paloma Gascón. Psicoterapeuta.)

2. Demuéstrale que estás de su lado, SIEMPRE…

Tenéis que pasar progresivamente del miedo a la confianza. No “voy a hacer esto o aquello para que no se enfade”, sino porque “verle feliz me compensa y me hace feliz a mí también”.

Tenéis que recuperar la confianza en el otro, la confianza de que me quiere aun sin ser perfecta/o, elige cada día estar conmigo libre y voluntariamente, puedo mantener su amor a pesar de que no estemos de acuerdo en todo.

La bronca termina siendo un mecanismo de defensa mediante el cual consigo controlar al otro, ya que por las buenas parece no dar resultado. La bronca lleva al miedo, y el miedo a medio-largo plazo al deterioro de la relación, ya que nos sentimos tensos, humillados, manipulados, etc.

Para recuperar la confianza necesitamos sentir que se pone en mi lugar, que está de mi parte, que no es mi enemigo/a sino la persona que me quiere, que tiene en cuenta mis necesidades y deseos tanto como los suyos propios.

Volvemos a la idea primera. TIENES QUE ESTAR A BIEN CONTIGO para no necesitar demostrar nada, ni justificarte por nada. Si no, lo que sucede es que nuestro comportamiento se centra en intentar que el otro se ponga en nuestro lugar y que nos dé la razón.

Que nos den la razón cuando nosotros no nos ponemos en el lugar de las otras personas es difícil, porque el otro siente lo mismo que tú, quiere que le comprendan y le den la razón, alguno tiene que empezar, ¿por qué no reconocer que los dos tenemos razón?

PARA GENERAR CONFIANZA:

• Pilla haciendo algo agradable a tu pareja (Ej.: Te ayuda recogiendo la mesa, se ocupa del niño, llega de buen humor, etc.) y reconóceselocon un beso, una sonrisa o una palabra amable. Que se dé cuenta de que te gusta, no te quedes pensando “qué mosca le abra picado”, “algo querrá”,… y pongas mala cara o te quedes indiferente. A todas las personas nos gusta gustar, si se da cuenta de que así lo consigue tienes más posibilidades de que repita esas conductas agradables.

Importante: NUNCA se te ocurra aprovechar que hace algo bueno para echarle la charla o intentar solucionar conflictos de otro tipo, Ej.: “si fueses así siempre que bien nos iría”, “ves como cuando quieres puedes resultar adorable”, etc.

Cuando tengas que dar tu opinión, primero le escuchas atentamente y luego le dices:

  • “ENTIENDO QUE…” (Demuestras que has comprendido su idea, muestras empatía y, si es posible los puntos de acuerdo con su postura)
  • “TAMBIÉN ES CIERTO QUE…” (Procura no usar un PERO… porque parece que lo anterior no vale. Das tu opinión o argumentas con hechos otro punto de vista distinto al escuchado. Si vas a dar tu opinión subjetiva, utiliza mensajes “YO”, habla por ti, y no te metas en descalificaciones hacia los demás)
  • “POR LO TANTO SUGIERO… O ¿QUÉ PODRÍAMOS HACER?…” (Propones un cambio que satisfaga a ambas partes)

Importante: Recuerda que son 3 pasos y por ese orden, y que SIEMPRE tienes que empezar por demostrarle que te pones en su lugar y que respetas su punto de vista con un entiendo que… antes de dar tu opinión o de pedir algo. Trata de abrir el diálogo y la negociación en lugar de cerrarla con ataques personales, exigencias, malos modos, gestos de impaciencia, etc.

Ejemplos:

– (Ej.: Te propone un plan que no te apetece demasiado)

Entiendo que quieras quedar con tu hermano para no perder el contacto. Yo comparto tu misma opinión sobre su mujer, así que qué te parece si vemos la forma de no dedicarle todo el día a esa visita.

EVITA DECIR COSAS COMO: Sabes que no soporto a fulanita, y tu hermano me parece un… por consentirla… Creía que a ti tampoco te gustaba…, la verdad es que no te entiendo (es decir terminas metiéndote o con la persona que es de su agrado o con él mismo, o pones obstáculos para permitir ese encuentro.

Entiendo perfectamente que te apetezca pasar unos días con… También es cierto que hemos tenido una semana muy complicada y apenas hemos podido pasar un rato a gusto los 3 juntos (refiriéndote al niño). Para mí es importante que reservemos algo de tiempo para estar nosotros solos juntos en familia, seguro que si pensamos con calma en una solución para hacer ambas cosas la encontraremos (abrir el abanico de alternativas, no se trata de ahora o nunca, de todo o nada, podemos reservarnos un fin de semana distinto o un puente, una mañana o una tarde, negociar.)

EVITA DECIR COSAS COMO: “Y nosotros cuándo, a ver si te enteras de una vez que tu familia somos nosotros. Eres un cobarde, no sabes nunca decir que no a los demás y siempre nos sacrificas a nosotros”.

– (Ej.: No colabora en las tarea domésticas porque dice estar cansado)

Entiendo que tienes poco tiempo para ti con tanto trabajo, (también es cierto) a mí me pasa lo mismo (mensaje yo), entre la casa y el niño estoy un poco agobiada. ¿Qué te parece si recogemos esto rápidamente entre los dos y nos tumbamos un poquito en el sillón a ver la película? Dicen que es muy buena. (sugerencia)

EVITA DECIR COSAS COMO: “A ver si te crees que yo no estoy cansada, si te agobia la casa y llevas 5 minutos, imagínate yo que paso toda la tarde aquí con el crío, qué egoísta eres”.

– (Ej.: Se queja de cenar varias veces lo mismo)

Entiendo que te aburras de comer una cosa, a mí también me pasa, quizás podrías darme alguna idea para variar el menú. Con el tiempo que tengo tiene que ser algo fácil de hacer.

EVITA: Picarte. No escuches lo que no se te ha dicho, no te precipites sacando conclusiones o haciendo interpretaciones negativas de las palabras del otro. Céntrate en el tema y no personalices cualquier comentario que se te haga. No estés a la defensiva, no tienes que defenderte de nada y si así fuera que sean más explícitos contigo.

Sé cariñosa y demuéstrale tu afecto habitualmente, incluso cuando no estéis de buenas. Utiliza muchos te quiero y el contacto físico (besos, abrazos, sonrisas). Que tu gesto sea agradable, destierra el “morro choto”, los gestos desairados, las voces.

Tú misma mejorarás con el cambio. Williams James (un prestigioso psicólogo) decía: ¿estamos tristes porque lloramos o lloramos porque estamos tristes? El cambio físico influye en nuestro cambio mental y a la inversa.

RECUERDA: No le regañes. Utiliza una forma positiva de expresión, habla de lo que deseas y no de lo que quieres evitar.

Ejemplo, se puede decir:

– Ya era hora que llegaras a casa, o

– Cuanto me alegra que ya hayas llegado a casa, tenía ganas de verte.

(Si quería decir lo primero, ¿por qué digo lo segundo? Estoy deseando verle y consigo nada más llegar montarla para que nos enfademos y nos demos la espalda en la cama)

Si estás enfadada por algo que ha hecho recuérdale que tu enfado no pone en peligro tu amor hacia él. A veces es bueno antes de hacer una crítica comenzar por un halago, y si puedes terminar con otro mejor (Ej.: Te quiero mucho y si algo no deseo es que discutamos más por problemas domésticos. Siento no estar de acuerdo con lo que me propones, mi opinión es que… / Otro Ejemplo: Me pareces un buen padre. Creo que en este caso, no estás teniendo suficiente paciencia para…)

Deja de estar enfadada todo el rato, eso se consigue:

– No creyéndote mejor que los demás (cada vez que le culpas tan duramente por algo es porque se te olvida que también tú tienes defectos),

– Evitando los “campos de minas” (aquellos asuntos con los que eres especialmente susceptible),

– No provocando la ira de los demás (pinchando y señalando sus defectos, a veces gratuitamente),

– No sobrecargándote de trabajo o de responsabilidad más de lo estrictamente necesario. El estrés produce irritabilidad (seguro que puedes reducir la carga que te auto impones, ¿qué más da si hoy no paso el aspirador y me tumbo un rato a descansar?, mímate más)

No seas tan perfeccionista, y deja de criticarle. Es sólo un ser humano tan imperfecto como tú. No estés corrigiéndole continuamente por cosas nimias. (Ej.: Te has dejado la leche fuera de la nevera, te ha quedado la camisa un poco arrugada, vaya pelos que te has dejado hoy, anda que me has dado un beso al llegar, etc.)

Deja de competir. Los dos estáis en el mismo equipo. ¿Por qué tienes que demostrarle que eres más lista, más intuitiva, más rápida, que sufres más, que cocinas mejor, qué pones más de tu parte, etc.? ¿Tan insegura te sientes que tienes que ir demostrando lo que vales montando y ganando batallas? No conseguirás así su aprecio y valoración, lo que conseguirás es que se resienta, se sienta atacado, humillado y contraataque.

EVITA FRASES DEL TIPO: “Todavía vas por ahí, a mí me ha dado tiempo a…”, “Que poco ojo tienes para las personas, ya te dije yo que…”, “¿Ya estás cansado? … llevo yo desde está mañana…”.

Si es él el que compite, deja que sea para él una necesidad, no entres al trapo. En el fondo lo que está pidiendo a gritos es amor y reconocimiento, dejará de hacerlo en cuanto mejore su autoestima y/o no se sienta amenazado. No te inmutes, puedes reconocerle su virtud sin menospreciarte tú. La clave está en no comparar ni compararse con los demás. Frases como: “cada uno tiene sus virtudes” o “reconozco tus virtudes, por eso te quiero” puede ser suficiente, si la cosa se pone fea, puedes añadir.. “¿Puedes hablar de ti sin hablar de mí por favor?”

Dale un voto de confianza. Si hay algo que no entiendas, simplemente PREGUNTA POR QUÉ SIN PONERTE A LA DEFENSIVA, evitarás muchas discusiones y meteduras de pata por ser malpensada. Las personas solemos tener un motivo más o menos razonable para hacer lo que hacemos. Escucha lo que tiene que decir.

Ejemplo:

– Llega tarde a casa… ¿ha sucedido algo?/ en lugar de “bonitas horas de llegar a casa”

– Llega de mal humor… ¿has tenido un mal día?/ En lugar de “eres insoportable”.

– Se pone a la defensiva… ¿he dicho algo que te haya molestado?/ En lugar de “a ti no hay quien te hable, cómo te pones por nada”.

– Grita al niño… ¿qué ha pasado?/ En lugar de “para un rato que le ves le estás gritando”.

3. Si está el ambiente muy tenso por su parte o por la tuya… aplaza la conversación para otro momento. Las cosas no son ahora o nunca.

Ej.: “Ahora estamos muy alterados y nos podríamos decir cosas de las que luego nos arrepintiéramos, por favor dejemos esta conversación para más tarde, ¿qué tal mañana después de acostar al niño? Seguro que mañana, más tranquilos, vemos todo este asunto de otra manera. No tenemos que llegar a un acuerdo de forma inmediata, tenemos tiempo”

A veces, si la alterada eres tú, puede bastar con que controles tu impulsividad, ¿cómo? Desaparece por un rato de la escena, vete al servicio, a otra habitación, a la calle con cualquier excusa, deja que tu adrenalina vuelva a los niveles normales y elige qué quieres hacer, cómo quieres actuar.

Respira profundamente y destensa tus músculos, piensa en amor, en abundancia, en que todo tiene una salida, en el fin positivo de las cosas (de todo se aprende, hay cosas que llevan su tiempo, etc.). Se trata de encontrarte a ti misma y conectar con tus deseos, y no de reaccionar a lo loco y a la defensiva, alejándote del fin último y bueno de tus deseos (ser felices, amarnos, ayudarnos, entendernos, resolver dificultades, permanecer unidos, etc.)

4. Perdónate. No te culpes si no logras estar encantadora todo el tiempo.

La gente perfecta es repelente. Si fueras una santa estarías en los altares y no en el salón de tu casa. Perdónate, sé tan buena contigo misma como tú eres con quienes más quieres. Sé tu mejor amiga y date consuelo cuando te sientas triste o avergonzada por algo que hayas hecho o dicho. Piensa cómo podrías haberlo hecho mejor y qué has aprendido de esta situación. Paga una sola vez por tus errores. No te engañes, martirizarte por ello no te hace mejor persona, no soluciona el problema ni es un consuelo para la persona que hemos afectado. Es sencillamente un sufrimiento inútil.

Existe un truco para cuando metemos la pata, rebobinar. Siempre puedes decir: “¡qué mal ha sonado eso que he dicho! Rebobino, como si no te hubiese dicho nada ¿vale?” Y empiezas de nuevo. También puedes decir, “creo que no voy bien, empiezo de nuevo”, e imaginariamente pasar la cinta hacia atrás. Vuelves a colgarte el bolso, el abrigo, sales por la puerta y entras de nuevo como si fuese la primera vez que lo haces (si eso fue lo que ocurrió inmediatamente antes de meter la pata.

El sentido del humor es muy importante para quitarle hierro al asunto, y liberar tensiones.

Discúlpate pero no te pases pidiendo perdón o convencerás al otro de que lo que has hecho es terrible. Un “no siempre conseguimos estar a la altura de las circunstancias, he metido la pata lo siento”, o “aunque mi intención era buena, no lo he sabido hacer, lo lamento”, es suficiente.

EVITA DECIR COSAS COMO: soy un desastre, no hago más que amargarte la vida, nunca aprenderé, no se como me aguantas, etc., ni te beneficia a ti ni es un consuelo para los demás.

Si metes la pata, y no sabes como sacarla, siempre puedes hacer algo para no empeorar más las cosa, dejar de meterla. Agacha las orejas y déjalo correr, no trates de justificarte más. Un “quizás me he precipitado” (reconociendo el error) y no volver a sacar el tema puede ser suficiente. Ya se olvidará, pero desde luego será más difícil si no dejas el tema en paz.

5. Apóyate en lo que sí va bien.

A veces mostramos un sesgo perceptivo importante al valorar lo que nos sucede. Es como si nos pudiéramos unas gafas con cristales de un color y a partir de ahí toda nuestra realidad se tornara de ese mismo color.

No es cierto que todo vaya de mal en peor. Piensa en aquello que sí funciona y recuérdaselo para que él también lo vea y se sienta menos frustrado y más animado para resolver las diferencias.

Ej.: Puede ser un mal amo de casa, pero jugar mucho con el niño. Puede ser un poco muermo pero muy trabajador, podéis discutir mucho pero también quereros con locura, podéis tener poco dinero pero reíros mucho juntos.

6. No bloques las negociaciones más de lo que están.

En lugar de tratar el tema de forma dicotómica (blanco o negro) trata de encontrar soluciones “grises” abriendo el abanico de alternativas sobre las cuales negociar. Ej.: No es “sí” o “no” compramos un equipo de música. Podemos negociar precio, momento de comprarlo, formas alternativas de escuchar música (a través del ordenador, portátil,…), etc.

A veces, cuando no estamos de acuerdo en algo, nos atrincheramos en nuestras posiciones y creemos que llegar a acuerdos es cada vez más difícil por no decir imposible.

Para poder avanzar en cualquier intento de acuerdo o negociación, llegados a un punto de no avance, debemos apoyarnos en lo que sí estamos de acuerdo para sentir que no estamos tan alejados y que podemos seguir avanzando. Hazle ver que estáis de acuerdo en lo básico.

Ej.: Tú quieres una cosa para el niño y él otra, relativa a cuidados, educación, etc. Decir: “Los dos estamos de acuerdo en una cosa, buscamos lo mejor para el niño, ¿verdad?”.

Ej.: Él quiere pasar el fin de semana de una manera y tú de otra. Decir: “Al menos estamos de acuerdo en que no nos apetece quedarnos en casa, bueno ya es algo”.

Encontrar por fin un “SÍ” después de tanto “NO”, hace que sea más fácil seguir dialogando, y encontrar otro “SÍ” más adelante.

Tomamos inercia con nuestras respuestas, consigue muchos “SIES” seguidos hablando de aquello en lo que sí estáis de acuerdo.

6. Trata de no obsesionarte por lo de siempre.

¿Qué es lo de siempre? Su madre, su trabajo, las tareas domésticas. A cada uno le da por una cosa. Cuidado con las obsesiones, sólo conseguirás sacar las cosas de quicio y hacer el problema más gordo.

Quien busca, encuentra. Saca ese asunto de tu vida. No lo nombres, no lo menciones, no hables de ello. Sólo dejará de ser un problema cuando dejes de darle protagonismo en tu relación de pareja.

Si es una cuestión de tomar decisiones, tómalas y actúa en consecuencia, pero deja de “marear la perdiz”.

¿Por qué sacamos una y otra vez cosas como lo mal que me sentó lo que hiciste el día tal…? (Lo que me dolió un comentario, un gesto, una acción), ¿hasta cuando lo vas a estar recordando y culpabilizando o haciéndole sentir mal por aquello? Ya va siendo hora de que olvides. Recuerda: Nosotros damos permiso a las personas para que nos puedan hacer daño, reviviendo malos recuerdos me golpeo una y otra vez, sacando punta a lo de siempre, me golpeo una y otra vez. ¡Basta ya!

7. No dediques toda tu energía en preocuparte por tu relación de pareja.

No le dediques toda tu energía ni todo tu tiempo a darle vueltas al asunto. Recuerda el primer consejo. Si tú no estás bien, nada lo estará.

Pensamos con más claridad cuando tomamos distancia de nuestros problemas. Tomamos distancia cuando diversificamos nuestra atención, nos olvidamos por un rato del asunto y podemos volver a ello viéndolo desde otro punto de vista, con otro ánimo, con otras experiencias.

Cuídate mucho, date caprichos (los hay muy baratos: oír música, darte un baño, comprarte un libro, quedar con una amiga, etc.)

Refuerza tu autoestima, haz cosas (dentro de tus posibilidades) que te permitan sentirte mejor contigo misma y que no tengan nada que ver con él. Puede ser tan sencillo como hacer una nueva receta de cocina, ir a la peluquería, apuntarte a un curso, conversar amigablemente con alguien desconocido, cuidar tu dieta, hacer ejercicio, etc. Se trata de aprender alguna habilidad nueva, ponernos pequeñas metas o simplemente disfrutar de cosas sencillas.

No seas catastrofista pensando todo lo que va mal y lo que podría ir aún peor. Se positiva, disfruta de lo que la vida te ofrece, de lo que sí va bien, de lo que aún puede ir mejor. Cambiará tu estado de ánimo, la importancia que le das a las cosas, tu actitud ante las dificultades.

Primera y última regla: QUIÉRETE.
Primer y último objetivo: SÉ FELIZ.
Primera y última obligación: CUÍDATE.
Primer y último derecho: RESPÉTATE.

Hasta la religión, que (siendo o no creyente) ha calado en nuestra cultura y nuestra educación y que tanto nos habla de pecados, tiene entre sus premisas “amarás al prójimo como a ti mismo”. Comienza por ti para saber cual es la medida en la que puedes amarle a él….

Por: Mª del Carmen Camacho Gil

Psicóloga

¡SUERTE!.

BALANCE DE VIDA Y EL ARTE DE AFILAR LA SIERRA (Afilar la sierra)

Historia de un leñador que se encuentra tan inmerso en su trabajo de derribar árboles que olvida que dedicar unos minutos a afilar su sierra le haría ahorrar muchas horas de esfuerzo. Esto nos pasa en la vida. […]
Cierto día, Un señor que iba paseando en el campo se encontró frente a un leñador que afanosamente estaba cortando un tronco, y el paseante le preguntó:
-Disculpe señor, usted luce exhausto…, ¿cuánto tiempo ha estado trabajando?
-Más de seis horas -fue su respuesta.
-¿No sería bueno que descansara un poco y afilara su serrucho?

El hombre responde:
-No… no tengo tiempo, pues hay mucha leña que cortar.
-Pero si afila su sierra cortará más rápido, y si descansa, tendrá fuerzas para cortar más.
El hombre se quedó pensativo, como dando la razón a aquel señor, pero miró para su reloj, luego para la leña, y se puso a cortar leña olvidándose del consejo de aquel hombre le había dado. Esta historia, que pudiera ser obvia para algunos (para otros no tanto, particularmente si se encuentran como el leñador metidos en el día a día) parece reflejar mucho de lo que en la actualidad vemos en las personas que carecen de balance y equilibrio en sus vidas y de espacios para renovarse.Pero “¿a qué hora quieres que haga ejercicio si salgo muy temprano de casa para llegar al trabajo y regreso después de las 10 de la noche y para lo único que tengo fuerza a esa hora es para ver la televisión?” Precisamente, de eso se trata afilar la sierra.

Renovarse requiere también de otros hábitos descritos por Stephen Covey como la proactividad “Ser proactivo”, el establecer prioridades “Poner primero lo primero” y tener claro nuestro objetivo “Comenzar con el fin en la mente”.

Lo anterior quiere decir que nadie es responsable de cuidar de sí mismo más que la persona misma – ningún calzado deportivo moldeará tu figura ni te hará bajar de peso si no los usas; asimismo, la responsabilidad de manejar el estrés, es decir, de administrar la reacción que tienes frente a las distintas situaciones de tu vida, es básicamente tuya.

Posiblemente requieras de redefinir las prioridades en tu vida. Ciertamente el dinero sirve para muchas cosas, pero trabajar excesivamente para conseguirlo y no darte el espacio para ejercitarte, comer o dormir, puede poner en riesgo tu salud y entonces todo el dinero que habrás obtenido servirá para pagar médicos y hospitales.

Para lograr la efectividad, tu mente y tu cuerpo necesitan mantenimiento, pues son tu herramienta de trabajo. Así como un auto necesita servicio regular, todas las personas requieren de autocuidado.

Los seres humanos nos regimos también por ese principio. Tener balance de vida es un requisito indispensable para ser no sólo efectivo, sino también para conservar la salud y vivir muchos años, pero con calidad.

Usualmente, las personas pasamos muchas horas en el trabajo como la chica que en uno de nuestros talleres comentó que le causaba extrañeza salir con luz de día de su oficina, pero que además esa misma situación le hacía sentirse culpable y poco responsable.

Aunado a ello, consumimos comida rápida, decimos no tener tiempo para hacer ejercicio y nos habituamos a dormir con la televisión encendida o trabajar hasta tarde en la computadora lo cual nos impide tener un descanso reparador.

Y estas escenas se repiten todos los días. Y peor aún, muchas personas consideran que no hay opción.

Pero todo hábito es aprendido. Y también podemos desaprender estos malos hábitos. Aquí algunas recomendaciones:

  1. Organízate, de tal modo que puedas realizar una rutina de ejercicio al día de no más de 30-40 minutos. Si las distancias y tu presupuesto no te permiten ir a un club o gimnasio, hazlo en casa, preferentemente por la mañana. Duerme temprano para que no te pese levantarte más temprano.

  1. Por más trabajo que tengas, tómate al menos 20-30 minutos para comer. Si ello implica ir a la zona de comida rápida, prefiere una ensalada o un sándwich, te sentirás con más energía por la tarde.

  1. Busca cultivar otros intereses además de los relacionados al trabajo. Evita el amarillismo, la violencia y en general,contenidos que no te aporten nada. Prefiere la lectura de calidad.

  1. Duerme temprano. 6 horas al menos yen total oscuridad. Más sobre este tema en La importancia de dormir bien en este mismo blog.

  1. Si tienes que trabajar el sábado unas horas reserva la tarde para hacer actividades en familia o con amigos. Descansa el domingo.

  1. Conéctate con gente con la que compartas sanos intereses y te hagan crecer. Si por alguna razón tienes que convivir con lo opuesto, busca espacios con la gente que te nutra con mayor razón.

  1. Toma vacaciones. Son indispensables para recargarte, pero evita lugares demasiado concurridos, así como el uso de celular y la computadora para atender asuntos relacionados con el trabajo.

No se puede? Al menos considéralo.

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La renovación, implica “aceitarnos”, “sacarnos punta” con regularidad para rendir al máximo de nuestras capacidades. Implica también el dedicar el tiempo suficiente a desarrollarnos física, mental, social y espiritualmente.